David González, todo un ejemplo a seguir.

Una de las pruebas de triatlón más exigentes de Europa.

En esta dura prueba se somete a los atletas a unas condiciones extremas, no apta para cualquier deportista. Las condiciones climáticas, a pesar de que la prueba se hace en agosto, pueden favorecer la retirada de muchos triatletas. Todo un año de sacrificios para tener que abandonar por las condiciones climáticas. Estas no han podido con David González, un deportista tinerfeño que a pesar de haber participado con una lesión en su hombre derecho, ha sido capaz de llegar a la meta y ha obtenido una clasificación del puesto nº 12. De 102 participantes, tan solo llegaron a meta 27.

Sensaciones, alegrías, temores, fuerza, valentía, tenacidad, sufrimiento.

David Gonzalez nos narra cómo fue su experiencia en la prueba Livigno Xtreme Triathlon 2018.

Agradecimiento a mi esposa y las empresas que han colaborado conmigo

Antes de intentar reflejar de la mejor manera el paso por esta experiencia, quiero agradecer en primer lugar a la persona sin la que no hubiese sido posible llegar a meta: GRACIAS Sara por todos estos meses y por el día complicado que te dí. Lo hiciste perfecto.
Agradecer a mi familia ,entorno más cercano, amigos y a tod@s los demás que en la distancia han estado a mi lado, tanto este día como en meses anteriores. Para mí han sido un gran empuje, la ayuda para seguir adelante y no pensar en nada más. Muchas gracias. También me gustaría agradecer la inestimable ayuda de un gran ciclista, Pedrito, que me ha sabido guiar para llegar así a esta prueba. Intenté hacer caso a cada consejo que me dio.
Tampoco podría haber llegado a la salida sin el gran trabajo que Adrián hizo este último mes.Al menos pude nadar.
Y por supuesto, enormemente agradecido a las personas/empresas que me han hecho más fácil el camino: LM SEGURIDAD, DEPORTES GUZMAN, BICICLETAS GIL, AQUON, MEDISPORT CANARIAS, VIDACOLOR E INFISPORT.

Dicho esto, resumo en qué consistió la prueba de Natación: 3.800 m en el lago a 1.805 metros de altitud y una temperatura del agua en torno a los 14°, 195 km de bicicleta con un desnivel de más de 5.000 m+ y terminar 42 km de carrera a pie, con meta en el Carosello, a 3.000 metros de altitud, donde los últimos 10 km eran obligatorios la compañía de la persona que os asistía (Sara). En total 9.304 m+.

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Dieron la salida a las 5:15 am, llovía y la temperatura ambiente no superaba los 6°. Nadamos en la más completa oscuridad, a pesar de que cada participante lleva una boya luminosa, apenas distingo las boyas de referencia para los giros. Voy con chaleco interior de neopreno, guantes, escarpines, gorro y por supuesto traje de neopreno, pero aún así, al introducirme en el agua, siento mucho frío, sensación de agujas clavándose en mi cara. Pero eso no es lo peor…Apenas ha pasado un mes desde la caída en bici, muy pocas personas saben lo que he sufrido. Ha sido un arduo, duro y constante trabajo para llegar lo menos mal posible al tramo de natación.
Nadaba como podía, nado subacuático con ese brazo, poco dolido, recortando la brazada, siguiendo a los de delante, apartándome y relajándome, el día iba a ser largo.
Pensaba en algo que me dijo Pedrito: vas a nadar, luego a coger la bici y luego a correr, no te marques metas lejanas. Salgo del agua y me dirijo a la carpa para cambiarme. Sara me tiene que ayudar a quitar todo, ya que no tengo apenas sensibilidad, ni fuerzas. No siento el hombro, el cuello completamente contracturado… pero no digo nada.

Todo irá bien. Ropa de invierno, luces y a dar pedal. Continúa lloviendo y la temperatura es baja. En toda la jornada no paró de llover ni superamos los 10°. Me marco el ritmo que tenía pensado: por pulsaciones. Intento no pasar de 140ppm, así estoy seguro que no voy a explotar. Adelanto posiciones, pero sin saber el puesto. Poco a poco voy perdiendo la sensibilidad en las manos, hasta tal punto que tengo que irle diciendo a Sara lo que necesito y que me lo abra para poder comer. Así durante todo el tramo de bici. Sólo el Aquonpuedo tomarlo sin ayuda, porque ni los geles soy capaz de cogerlos. No dejo de tiritar, pero sigo adelante sin dudar. Pero parece que la cosa se iba a complicar antes de afrontar el Stelvio: Me estoy quedando sin frenos, las pastillas se están consumiendo, un desgaste excesivo que achaco a que no eran buenas en condiciones de lluvia. Me paro un par de veces para ajustarlas, pero si ya de por sí las bajadas me las tomaba con cautela, por miedo a volver a caerme, eso era otro handicap. Subiendo ese puerto le pregunto a Sara como voy, me dice que muy bien…le insisto…”Vas entre los 20 primeros”. Me siento muy bien porque no esperaba estar tan adelante.

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Al coronar el Stelvio (espectacular),la temperatura es de 4° y cae aguanieve.
Llego a la penúltima bajada y pienso que la historia acaba aquí: las pastillas de freno estan a punto de llegar a su fin. Voy muy despacio, quiero llegar ya abajo y subir el último puerto, de unos 18km, y ya luego apenas 4 de bajada para la transición. Cuando estoy a punto de llegar siento alivio, pensaba que no iba a llegar.
Voy bien de piernas, sólo algún calambre en un cuádriceps y gemelos debido al tremendo frío que estoy pasando. De nuevo Sara me ayuda a quitarme la ropa de ciclismo y a ponerme la de correr. Me dice que voy entre los 15 primeros… “Perfecto” pienso, pero queda muchísimo aún. Me viene algún flash de meta, pero lo borro rápidamente de mi mente.
Salgo como me dijo Pedro: “sal fuerte los primeros 10` y luego pon un ritmo cómodo para que no salgas “dormido” a correr”. Así lo hago y, prácticamente hasta el km 30, voy bien. Empiezo a quedarme sin fuerzas. En el km 30 se une Sara para intentar coronar la meta en la cima. No quiero perder ningún puesto ya a esas alturas, así que para adelante. Llevo mal el estómago y sólo me puedo tomar aquon, con eso no me voy a deshidratar y es suficiente para llegar.

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En silencio y en la oscuridad vamos avanzando. Los últimos 3,5 km son muy verticales, clavamos bastones y poco a poco para arriba. Mientras tanto, continúa lloviendo.No ha dejado de hacerlo. No quiero imaginar la meta, puede pasar cualquier cosa…Ya veo las antorchas de la llegada y ahora sí sé que lo vamos a conseguir; En ese momento comienza a nevar, a pasar miles de imágenes por mi mente: todas esas personas que me quieren y quiero, momentos de apoyo, del empuje que he tenido, de mi hijo (llevaba una foto de él con adhesivo en bici y espero que se sienta orgulloso), de dos personas que no se encuentran entre nosotros: mi padre, que nunca vio algunos de mis logros, que no son grandes, pero sí para mí. La otra persona es Víctor: sin ti nada hubiera sido posible. También recuerdo el día que me caí, sentado sólo a un lado de la carretera, con mi mano izquierda en el hombro, llorando y pensando que todo había acabado ahí…meses de mucho sacrificio para nada…Pero llegamos, no bien, pero aquí estoy.
Se acercan las últimas antorchas y me espera la banda de meta. LO CONSEGUIMOS SARA, porque esto no es sólo mío. Somos un gran equipo.
Suelto los bastones, cojo la banda y mientras caen los copos de nieve la levanto y miro al cielo… Soy un ICON
17h 34 minutos
12 de la general y primer español
(Prioridad ahora…. resonancia y valorar operación)
Solo decirles a tod@s, dos palabras: MUCHAS GRACIAS

Livigno Xtreme 2018